De diciembre a marzo, se septuplicó la presencia del mosquito Aedes Aegypti en las viviendas de Jesús María y las autoridades decidieron iniciar una fumigación en sectores críticos que se suspendió por la lluvia del pasado viernes y se reanudará este lunes 15 de marzo.
En diciembre pasado se hizo un primer monitoreo sobre 362 viviendas de Jesús María que dio como resultado que estaba presente el mosquito Aedes Aegypti –sano- en el 4 por ciento del total de viviendas. En febrero, se realizó un segundo monitoreo en febrero del que surgió que la presencia del mosquito trepó al 30 por ciento. Traducido: en diciembre estaba en cuatro de cada cien casas de Jesús María y en marzo está en treinta de cada cien casas.
Entre uno y otro monitoreo hubo una fuerte campaña de prevención por parte del municipio que incluyó entrega de folletería y la puesta en marcha de programas especiales para descacharrar. ¿Qué pasó, entonces?
Con esa intención, Primer Día entrevistó al Dr. Diego Almada, director de Calidad de Vida, para que explique las razones de ese cambio brusco.
¿Cómo los tomó el resultado de este último monitoreo?
- Si bien conocemos la biología del mosquito, hay varias causas que explican por qué creció la población entre diciembre y marzo. En el primer monitoreo, durante los dos meses anteriores habían caído 35 milímetros de lluvia y si uno toma desde el día en que se realizó el segundo monitoreo dos meses para atrás la cantidad de lluvia que cayó fue de 360 milímetros, casi diez veces más que la primera vez. Es casi la media anual que tenemos de precipitaciones y cayó en solo dos meses.
La situación nos desinfla un poco, nos deja apesadumbrados porque invertimos un montón de recursos y con mucho personal trabajando dentro del programa con el sentido de concientizar y sensibilizar a la gente, tratando de llevarla a la reflexión sobre que el Estado te provee de algunos recursos pero lo más importante es que tomemos conciencia de que el mosquito está en nuestra casa. Si no lo eliminamos de allí, nadie lo va a hacer por nosotros.
Este estudio también nos permitió determinar que el mosquito está en recipientes móviles. Más del 80 por ciento de los mosquitos encontrados estaba en cacharros que tenemos en nuestro patio desde el bebedero del perro o del canario, en la pileta de lona del patio. Hay que insistir en la educación y en la responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros como ciudadanos en la protección de nuestras familias y de las familias de los vecinos.
Nadie duda de la peligrosidad que entraña el Dengue como enfermedad, pero la realidad estadística señala que el Dengue no tiene presencia en nuestra zona.
- Es buena la reflexión porque los expertos vienen señalando que hay una cuestión cíclica, es decir, que ya se sabía que el impacto del Dengue iba a ser menor, comparando con las estadísticas de países de Centroamérica donde hubo mucho Dengue en ciclos bianuales o trianuales. Pero eso no nos hace bajar los brazos en absoluto. Tenemos provincias vecinas donde se ha detectado y donde se ha demostrado que hay circulación de virus. Para nosotros no es un problema en sí la enfermedad como el trasmisor de la enfermedad. Esta es una cuestión de salud pública. El Dengue como patología no tiene una mortalidad tan alta pero el impacto que tiene desde el punto de vista sanitario es altísimo. El riesgo exponencial de un brote de Dengue es altísimo cuando tenés el 30 por ciento de las viviendas infestadas con el mosquito. Ahí, es donde tenemos que poner el hincapié: en la erradicación del mosquito. María Frías decía que hemos convertido al mosquito Aedes Aegypti en nuestra mejor mascota domiciliaria. Sin mosquito no hay Dengue, es así de fácil y eso está a la altura de todos nosotros.
La duda que se plantea cuan-do uno quiere reducir la población de Aedes es sobre los métodos que se van a aplicar. Y sobre las fumigaciones hay mucha crítica porque se duda de su efectividad y se duda sobre si el producto que se aplica no generará más inconvenientes a vecinos que pueden tener problemas en vías respiratorias, alergias, problemas dérmicos.
- Las fumigaciones se hicieron en forma preventiva en otros lugares cuando nosotros nos negábamos de plano a utilizar ese mecanismo. Hoy, se planteó el contexto dentro del marco del Consejo Regional de Salud y donde todos acordamos en aplicarlo, sin opiniones en contra, merced a lo que disponen las autoridades y quienes más saben del tema. Hay especialistas en entomología y en epidemiología que sugirieron estas acciones para bajar la población adulta del mosquito.
Es cierto que no es la panacea y que puede tener otro impacto a nivel de ecosistema, de medioambiente. Nosotros creemos que es una medida más y por eso se planteó de manera acotada en los lugares donde hemos detectado que están en situación de riesgo, donde la densidad de mosquito nos ha dado muy alta, para bajar la población adulta.
La fumigación sola no tiene ningún sentido. Nosotros apuntamos fuertemente a la cuestión de la concientización y de la educación y creemos que esta es una medida más del programa que llevamos a cabo.
Se fumigarán 330 cuadras de la ciudad. ¿A qué porcentaje de la ciudad equivale?
- Representa un 30 por ciento de la superficie porque toda el área que se relevó fue de unas 1500 o 1700 cuadras. Y está en relación a los puntos críticos y también a los espacios públicos donde hay más exposición. Tomando los recaudos necesarios y que la gente no se exponga a la fumigación son productos que tienen una acción local y bajo impacto, comparándolos con otros productos. También es bueno que se debatan estos temas, sobre cuáles son las acciones que se pueden llevar a cabo desde el sector público, como funcionarios que tenemos que cuidar la salud de la gente.
A las fumigaciones programadas en Jesús María, les caben las generales de la ley, es decir, no se pueden realizar si hay mucho viento, o mucha temperatura, o mucha humedad relativa ambiente.
- Es así. La empresa que realiza la fumigación es la misma que lo hizo en la ciudad de Córdoba y cuentan con un asesor técnico que planteó una recorrida de la zona y pidió especificaciones técnicas sobre lo que nosotros pretendíamos y querían conocer el programa que llevamos a cabo para saber dentro del marco de qué se iba a hacer esta fumigación.
No debe haber chico en edad escolar que no hable y no sepa sobre el tema mosquito y Dengue, pero los adultos no parecen convencidos de que hay que hacer algo para eliminarlo. ¿Esto los desanima?
- Buscamos tener un impacto de conciencia fuerte para que todos tomemos cartas en el asunto. Se han visitado más de 9 mil viviendas llevando material informativo, los medios cumplieron desde una primera instancia, pero nos falta llevar a la acción la información que tenemos y creo que “machacar”, es lo único que nos queda.
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